Una familia en Pennsylvania comparte chimenea con un vecino que usa calentadores de queroseno. Cada vez que su caldera de gas/agua caliente se enciende, perciben un olor acre e intenso en toda la casa, dificultando la respiración. El marido no lo huele bien por una sinusitis. Han debido abrir ventanas en invierno. Tienen mascotas y temen intoxicación por monóxido de carbono (CO).
El olor fuerte al arrancar la caldera, que persiste y se extiende por toda la casa, sugiere una combustión incompleta o una fuga de gases de combustión en la zona habitable. Compartir chimenea aumenta el riesgo de retroceso de humos. Los síntomas (dificultad para respirar, olor acre) son compatibles con exposición a CO u otros productos de combustión.
Mantenimiento anual obligatorio de calderas y chimeneas. Nunca ignorar olores extraños al arrancar equipos de gas. La vida de las personas y mascotas está en juego.