Una unidad Rheem de 10 SEER y 9 años de antigüedad presentó un fallo recurrente: el cable rojo del compresor (scroll Copeland) se quemó el año pasado. Se sustituyeron el condensador, las bornas y el cableado, y el sistema funcionó correctamente durante un año. Recientemente, el cable volvió a quemarse y, tras reconectarlo, el compresor emite un gruñido fuerte durante medio segundo al arrancar, funciona por periodos cortos y enfría la vivienda de forma insuficiente.
El ruido y el arranque intermitente sugieren un problema mecánico o eléctrico en el compresor, pero también pueden deberse a fallos en el sistema: sobrecarga por refrigerante bajo, condensador sucio, voltaje inadecuado o un relé de arranque defectuoso. La quema repetida del cable indica una alta corriente de arranque, posible indicio de un compresor bloqueado o con cojinetes desgastados.
Ante la edad del equipo y la recurrencia del fallo, la opción más rentable y fiable a largo plazo suele ser la renovación completa del sistema, asegurando una instalación correctamente dimensionada y con garantía extendida.