Los propietarios de viviendas construidas en la década de 1960 a menudo se enfrentan a un desafío común: el horno y el ventilador se encuentran en un espacio de acceso (crawl space) de apenas 3 a 3,5 pies de altura, prácticamente inaccesibles para el mantenimiento. En este caso, la unidad de aire acondicionado (de 6 años) está en el exterior, pero el ventilador del espacio de acceso impulsa el flujo de aire para ambos sistemas. Los conductos también recorren este espacio reducido.
El ventilador presenta ruidos anormales debido al desgaste de los rodamientos, lo que indica que su vida útil está terminando. Además, el horno original de los años 60 también requiere reemplazo. La pregunta clave es si se puede conservar la red de conductos existente o si es necesario instalar nuevos conductos en el techo y trasladar el equipo al ático.
Según la experiencia de técnicos con miles de instalaciones similares, no es obligatorio mover el sistema al ático ni reemplazar todos los conductos. El horno original es un modelo horizontal; el ventilador puede ser de transmisión por correa o de accionamiento directo. En caso de accionamiento directo, basta con reemplazar el motor para solucionar los rodamientos defectuosos; si es de correa, pueden cambiarse solo los rodamientos.
Al reemplazar el horno, el nuevo equipo ya incluye el ventilador integrado. El procedimiento estándar consiste en:
Aunque trabajar en un espacio reducido es incómodo, esta opción evita el coste y la complejidad de instalar nuevos conductos en el techo y mover el equipo al ático. Un horno de flujo descendente (downflow) sobre el suelo también es una alternativa viable que mantiene las conexiones existentes.
El código no exige trasladar el sistema al ático. La red de conductos existente puede reutilizarse si está en buen estado, lo que representa un ahorro significativo en mano de obra y materiales. Lo fundamental es contratar a un técnico experimentado en este tipo de instalaciones para garantizar un trabajo seguro y eficiente.