El acceso a componentes es más difícil que en lavadoras independientes. Aun así, la lógica es la misma:
Dada la complejidad de desmontar el mueble apilado, lo más seguro y económico es llamar a un técnico cualificado. Él podrá diagnosticar in situ (medir continuidad del interruptor, probar bomba) y evitar daños colaterales al desmontar.