Todo fotógrafo de bodas necesita un kit fiable y completo. No hay una única fórmula, pero estos cinco elementos son la base sobre la que construir tu equipo.
Las cámaras digitales actuales superan a la película en calidad y comodidad. Un cuerpo profesional (no compacta) transmite confianza al cliente y ofrece controles manuales completos para cualquier situación: poca luz, movimiento, contraluces.
Usa tarjetas de la mayor capacidad compatible (SDXC, CFexpress). Cambiar tarjetas en plena ceremonia arriesga perder momentos irrepetibles. Lleva varias; el coste es mínimo comparado con el valor de las fotos.
Aunque harás muchos retratos, necesitas variedad: gran angular para grupos, tele corto para detalles. Un objetivo con apertura máxima f/2.8 (o más) es vital: permite disparar sin flash en iglesias donde está prohibido o la pareja no lo quiere.
Monta objetivos distintos en cada cuerpo (ej. 24-70 mm y 70-200 mm). Cambias de focal en un segundo. Además, es tu seguro si el cuerpo principal falla; no puedes parar una boda a comprar otra cámara.
Prueba su duración real en condiciones de boda. La capacidad degrada con el tiempo; cámbialas al notar que no aguantan toda la jornada.