Una impresora fotográfica inalámbrica elimina la necesidad de cables, reduce el desorden y permite imprimir desde cualquier dispositivo conectado a la red. Sin embargo, su configuración requiere un poco más de trabajo que una impresora convencional. Siguiendo estos pasos, incluso los principiantes podrán ponerla en marcha rápidamente. Necesitarás una tarjeta de red inalámbrica (compatibilidad 802.11) y un router.
El ordenador no reconocerá la impresora sin el software adecuado. Sigue las instrucciones del fabricante paso a paso para instalarlo antes de configurar el hardware. Recuerda que solo podrás imprimir desde equipos que tengan el software instalado; si tienes varios ordenadores o portátiles, repite la instalación en cada uno.
Comprueba si tu equipo ya tiene una tarjeta inalámbrica compatible con 802.11. Si no, adquiere una (marcas como Linksys ofrecen buena calidad, precios entre 35 y 80 €). Sigue las instrucciones del paquete para instalarla correctamente.
El router también debe ser compatible con 802.11. Para impresión frecuente de fotos, elige un router 802.11g o superior (Linksys y D-Link son opciones fiables, por menos de 100 €). Instálalo según el manual y asegúrate de que el ordenador lo detecta antes de continuar.
Aunque cada modelo tiene sus particularidades, el proceso general en Windows es: abre el menú Inicio > Panel de control > Impresoras y otro hardware. Haz doble clic para ver las impresoras instaladas. Pulsa «Agregar una impresora» y sigue el asistente. Selecciona «Impresora de red, inalámbrica o Bluetooth». El sistema buscará la impresora; si no la encuentra, selecciónala manualmente de la lista. Verifica que el software se instaló correctamente si surgen problemas.
Envía una página de prueba para confirmar que la impresora está bien alineada y reproduce los colores correctamente. Ajusta la configuración si es necesario.