En escenas con variaciones de luz incontrolables: interiores con ventanas al exterior al mediodía, puestas de sol con primer plano oscuro, conciertos con focos puntuales, paisajes con cielo brillante y suelo en sombra. El HDR (ya sea en cámara via bracketing/fusión, o en postproducción) equilibra la exposición: evita luces "quemadas" (blancos sin detalle) y sombras "tapadas" (negros ruidosos). También te da libertad creativa: puedes elegir apertura por profundidad de campo sin preocuparte tanto por la exposición global.
Cuando quieres el contraste como herramienta expresiva: siluetas dramáticas, alto clave deliberado, bajo clave misterioso, estilo gráfico "duro". Forzar HDR en estas situaciones aplanaría la intención visual. La clave: decide antes de disparar si la escena pide equilibrio técnico o impacto artístico.