El balance de blancos automático (AWB) acierta el 80 % de las veces. El 20 % restante —luz mixta, interiores tungsteno/LED, sombra profunda, hora azul— te entrega fotos con dominantes verde, naranja o cian que «arreglar en post» degrada el archivo (especialmente JPEG). La solución: balance de blancos personalizado (Custom WB). Tarda 60 segundos.
Cada vez que cambie la luz: nube pasa, enciendes/apagas lámpara, mueves al sujeto a sombra, cambia hora. En estudio: una vez al inicio. En exteriores variables: cada 20-30 min o al cambiar localización.
Si disparas RAW, el WB personalizado te da previsualización correcta en cámara (histograma RGB fiable, zebra/alerta luces precisa) y ahorra clics en revelado. El dato RAW no se altera; el WB es solo metadato. Pero ver el color real mientras disparas cambia tus decisiones de exposición y composición.
Lleva una tarjeta gris 18 % (crédito, 5 €) enganchada a la correa de la cámara. Sin excusas: sacas, disparas referencia, guardas, sigues. El color exacto deja de ser suerte.
Deja de «arreglar el color en Photoshop». Clávalo en cámara. Tu sensor, tu tiempo y tus clientes lo notarán.