Tres generaciones marcaron el inicio: iPhone original, iPhone 3G (ambos 2 MP, foco fijo, sin autofoco) e iPhone 3GS (3 MP, autofoco, balance de blancos y exposición automáticos).
Objetivo fijo (hiperfocal), sin autofoco ni toque para enfocar. Calidad «de juguete»: ruido alto, rango dinámico limitado, inútil en interiores sin flash. Servía para MMS y poco más.
El 3GS produce fotos comparables a compactas básicas de su época, pero queda lejos de una réflex o compacta avanzada. Frente al Nexus One (5 MP + flash), el 3GS pierde en resolución, luz baja y versatilidad.
Para fotos ocasionales y compartir en redes, el 3GS basta. Para calidad seria, invierte en cámara dedicada (incluso compacta de 1″ sensor supera a cualquier móvil de esa generación).