Subir el ISO es inevitable en acción deportiva, interiores oscuros o paisajes nocturnos sin trípode. Pero cada paso por encima del ISO nativo (suele ser 100 o 200) amplifica la señal… y el ruido. Aquí tienes el flujo de trabajo para mantenerlo a raya antes de revelar.
Desactiva el ISO automático y los modos escena. Tú decides el triángulo de exposición: abre diafragma al máximo útil, baja velocidad al límite de trepidación (regla 1/longitud focal) y solo entonces subes ISO lo justo.
Busca el botón ISO y recorre la escala. Verás tres zonas:
Evita los ISO «L» (bajo el nativo): no mejoran calidad, solo reducen rango dinámico.
Menú de disparo → Reducción de ruido para ISO alto. Ponla en «Normal» o «Alta» para JPEG; en RAW solo afecta a la previsualización y al JPEG incrustado, pero ayuda a juzgar foco/ruido en pantalla. Ojo: valores muy altos pueden «encerar» la piel y borrar detalle fino.
En Lightroom/Camera Raw/DxO: usa Reducción de ruido: Luminancia (30–50) + Detalle (50) + Contraste (0–25) y Color (20–30). Aplica máscara (Alt/Option + deslizador) para proteger bordes. Los motores de IA (DxO DeepPRIME, Topaz DeNoise, LR Denoise) hoy hacen milagros sin plastificar.
Resumen: expón bien, usa el ISO más bajo que permita la velocidad necesaria, activa NR en cámara para JPEG y confía en el revelado RAW para el acabado fino. El ruido se gestiona, no se elimina gratis.