Disparar contra el sol casi siempre trae flare: formas geométricas de colores, rayas o niebla que mata contraste/saturación y oculta detalle. Pasa desapercibido en la pantalla pequeña de la cámara, pero salta a la vista en el ordenador. Causa: reflejos internos entre elementos del objetivo (peor en zooms con muchas lentes). Tres soluciones:
Si el objetivo trae parasol, úsalo en exteriores. Hasta en días nublados, la luz lateral degrada la imagen. Compra uno específico si no lo tienes; monta en la orientación correcta para evitar viñeteo.
Si el sol está justo fuera del encuadre y el parasol no llega, interpón tu mano, una cartulina, la tapa del objetivo… lo que tengas. Luego verifica en Live View al 100% que el flare ha desaparecido.
Si el flare ya está en la foto: clona con tampón de clonar. Método alternativo proactivo: tapa el objetivo con la mano durante la toma (aunque la mano salga en el encuadre). Luego clona/recorta la mano y revelas una imagen limpia, con contraste y sin flare.
Prevención: Cambia ángulo, espera a que el sol se mueva, usa parasol + mano. El flare no es inevitable.