El ajuste ISO define la sensibilidad del sensor a la luz. Cada paso duplica (o reduce a la mitad) la sensibilidad, igual que los pasos de diafragma y obturador —por eso forman el "triángulo de exposición". Subir ISO te permite usar velocidades más rápidas sin cambiar la apertura, pero tiene un coste: el ruido.
Subir ISO no hace al sensor más sensible; amplifica la señal capturada, y con ella el ruido de fondo presente en toda imagen digital. A ISO bajo, la relación señal/ruido es alta (imagen limpia). A ISO alto, el ruido se vuelve visible como grano aleatorio (luminancia) o motas de color (crominancia). La reducción de ruido (en cámara, en revelado RAW o con plugins como Dfine) suaviza el ruido pero puede restar nitidez y textura fina.
No juzgues al 100% en monitor; a tamaños de visión normales el ruido es mucho menos evidente. Obsesionarse con píxeles invisibles lleva a sobre-procesar y perder detalle real.
Define velocidad mínima de obturación (ej. 1/60 s) e ISO máximo (ej. 6400). La cámara elegirá la ISO más baja que permita esa velocidad. Si usas estabilizador, baja la velocidad mínima para dar más margen a la cámara. En la práctica, el Auto ISO hace la aritmética por ti mientras te concentras en la composición.