Si disparas con exposiciones largas, el trípode es tu mejor aliado para evitar el movimiento de cámara. Vienen en todos los tamaños y pesos, pero todos comparten la misma estructura: tres patas extensibles y una cabeza (de bola o de tres ejes). La cabeza de bola es ideal para acción, retrato y vida salvaje; la de tres vías, más precisa para paisaje y macro.
Usa las secciones más gruesas de las patas para ganar estabilidad. Solo recurre a las finas si necesitas altura extra. La columna central: úsala como último recurso; cuanto más la subas, más inestable se vuelve el conjunto.
En terreno irregular, ajusta cada pata independientemente. Si tu trípode tiene nivel de burbuja, úsalo; si no, comprueba que la columna central cuelga verticalmente.
Antes de disparar, verifica que patas, palancas y la placa de liberación rápida estén firmes. Con teleobjetivos, monta el collar del objetivo en la placa (no el cuerpo) para repartir el peso.
Cuelga tu mochila del gancho de la columna central (o haz un lazo con la correa) para que roce el suelo. Tu cuerpo y chaqueta también pueden servir de cortavientos.
Usa disparador remoto o el temporizador. Activa el bloqueo del espejo (o Live View, que hace lo mismo) para eliminar la vibración del golpe del espejo.
Barro y, sobre todo, agua salada destruyen roscas y cierres. Enjuaga con agua dulce tras cada salida y seca bien los cierres. Truco: una correa de equipaje o cinta de escalar alrededor de las patas plegadas hace una bandolera improvisada.