El agua y las cámaras no se llevan bien, pero hoy existen soluciones asequibles para llevar tu réflex al mar sin arruinarla. Las fundas blandas tipo Aquapac (≈80 €) o Dicapac (≈55 €) son bolsas herméticas con una ventana óptica plana para el objetivo. Tu cámara se introduce dentro y accedes a los controles a través del material flexible: puedes girar el zoom, enfocar, revisar fotos e incluso cambiar ajustes.
Introduce un pañuelo de papel en la funda, ciérrala y sumérgela. Si el papel sale seco, tu cámara también lo estará. Hazlo siempre antes de cada sesión.
Elige la talla adecuada: Aquapac para cuerpos pequeños (ej. Nikon D5200 con objetivo kit), Dicapac para modelos mayores (D800 + tele). La ventana óptica rara vez coincide exactamente con el frontal del objetivo; mantén la funda estirada para que las esquinas no invadan el encuadre. Una bolsita de gel de sílice dentro evita el empañamiento por condensación.
El mayor reto es enfocar con las olas golpeándote. Usa AF continuo (AI Servo/AF-C) y considera asignar el enfoque al botón trasero (AF-ON) para no tener que mantener el disparador a medio pulsar. Compón con antelación y dispara en ráfagas cortas cuando el sujeto entre en la zona enfocada.
La funda flota si se te cae, y te permite ángulos imposibles: a ras de agua, semi-sumergido, bajo las olas. Experimenta en la orilla con la resaca baja para capturar reflejos en la arena mojada.
Las fotos bajo agua suelen salir planas por gotas en la ventana o ligero empañamiento. En Camera Raw / Lightroom: