El «ruido» es esa granulosidad, motas de color o textura arenosa que aparece al ampliar una imagen, sobre todo en zonas oscuras y uniformes. Proviene de usar ISO alto o disparar con poca luz. Los sensores pequeños (móviles, compactas) generan más ruido que los de formato completo a igual ISO. Tres hábitos en cámara lo mantienen a raya:
Selecciona el ISO más bajo que permita la luz y la velocidad necesaria. Haz pruebas: dispara una serie a ISO 100, 200, 400, 800… y compara ruido al 100 %. Para sujetos estáticos, usa trípode y velocidad lenta en vez de subir ISO.
El ruido se esconde en las sombras. Si aclares la imagen en edición, el ruido se amplifica. En su lugar, subexpón ligeramente en cámara (compensación +EV) para que el histograma quede lo más a la derecha posible sin quemar blancos. Capturarás más señal y menos ruido en las zonas oscuras.
Combina estas tres prácticas y verás una mejora drástica en la limpieza de tus imágenes, especialmente en baja luz y alto ISO.