Tu cámara ofrece varios modos de autofoco para adaptarse a sujetos y situaciones distintas. Todos se activan pulsando el disparador a medio recorrido, pero su comportamiento varía según el modo seleccionado. Entender estas diferencias es clave para conseguir el enfoque que buscas.
Ideal para sujetos estáticos (retratos, paisajes, bodegones). Al pulsar a medio camino, la cámara enfoca una vez y bloquea esa distancia hasta que sueltas el disparador o disparas. Si el sujeto se mueve, el enfoque no se actualiza.
Diseñado para acción y deporte. Al mantener el disparador a medio camino, el autofoco sigue ajustando continuamente mientras el sujeto se mueve. La cámara permite disparar en cualquier momento, incluso si el enfoque no está perfecto (prioridad de disparo).
La cámara detecta si el sujeto está quieto o en movimiento y cambia entre One-Shot y Continuo. Es un respaldo cómodo para principiantes, pero puede ser impredecible. Para resultados fiables, elige tú el modo según lo que vayas a fotografiar.
Las réflex avanzadas tienen un botón trasero (AF-ON) que separa el enfoque del disparador. Suena extraño, pero es muy útil: pulsas AF-ON para enfocar/bloquear, sueltas y recompones, y disparas sin que la cámara vuelva a enfocar. En modo AF-C, mantienes AF-ON pulsado para seguir al sujeto y disparas cuando quieras. Es la técnica preferida por muchos profesionales de deporte y naturaleza.
Elige el modo de enfoque conscientemente: estático → One-Shot; movimiento → Continuo; quieres control total → Botón trasero. Así evitarás sorpresas y conseguirás imágenes nítidas de forma consistente.