La luz es crucial, pero el fondo puede hacer o deshacer una imagen. Fondos ocupados, demasiado oscuros/claros, con colores que compiten o distraen, restan fuerza al sujeto. Una técnica sencilla y potente: simplemente agáchate (o túmbate).
Al disparar desde un ángulo bajo, lo que estaba detrás del sujeto al fotografiar de pie desaparece del encuadre. Los elementos de fondo quedan más lejos, se desenfocan más y dejan de molestar. Además, psicológicamente el sujeto gana estatura: no lo miras desde arriba.
Imagen 1 (de pie): ángulo nada favorecedor, fondo recargado, vegetación que compite en color con el pato, sombra dura a la izquierda. Imagen débil.
Imagen 2 (a ras de suelo): fondo limpio, pato protagonista, colores armoniosos, distracciones eliminadas. El pato cobra presencia.
Para la foto del ganso, me tendí prone sobre el suelo y usé el agua del lago como fondo limpio y reflectante.
Cuesta poco esfuerzo agacharse y los resultados son inmediatos. Añade esta estrategia a tus salidas fotográficas.
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