Juzgar en clubes de cámara locales me permite ver fotos magníficas y ayudar a principiantes. A menudo los clubes asignan temas; a veces muy específicos, otras abiertos. Esa libertad motivó este consejo: la palabra elegida fue estado de ánimo. Al pensarlo, mi primera imagen fue criar a mi hijo en la adolescencia —quien haya criado a un adolescente lo entenderá—. Pero, ¿cómo plasmar eso en una foto? Continué explorando el concepto y descubrí que el estado de ánimo va mucho más allá: lo experimentan personas, mascotas, el clima; los efectos especiales pueden crearlo, o surgir de cómo se ilumina una escena. Cuantas más ideas surgían, mejor me sentía, y así nació este artículo.
Quizá la forma más fácil de capturar el estado de ánimo sea fotografiar personas, ya sea emoción real o puesta en escena. Si se posa, asegúrate de que la luz coincida con el estado de ánimo: para un momento pensativo, crea un foco y coloca a la persona en el punto culminante con expresión contemplativa; para felicidad, usa un entorno bien iluminado con luz pareja. Dispara con teleobjetivo a máxima apertura, separa al sujeto del fondo para que sea el único plano enfocado. Espera el instante en que ojos, boca y lenguaje corporal transmitan el estado de ánimo deseado.
Un día soleado alegra, pero no es el clima típico de fotos que transmiten estado de ánimo. Las imágenes "moody" contienen niebla, luz dramática, efectos de foco selectivo o se toman en poca luz. Muestran emoción basada en condiciones atmosféricas, a menudo en clima no ideal, así que protege tu equipo. La luz dramática dura poco: actúa rápido. La niebla persiste pero puede desaparecer igual de rápido. Revisa el histograma al disparar con niebla para evitar subexposición.
Para ilustrar este consejo, elegí imágenes que retrataran conceptos distintos, como reto y diversidad. La primera fue fácil: dejé a mi hijo jugar con la manguera sin rociarme, esperando su momento de descubrimiento; me encanta el ambiente de esa foto, tanto emocional como fotográficamente. La costa con niebla emana estado de ánimo por el clima, demostrando que soleado y despejado no siempre es lo mejor. La última imagen, en blanco y negro, irradia estado de ánimo por naturaleza: al quitar el color, obliga al espectador a ser más crítico y conectar con la emoción que pulsó el obturador.