Tras dos décadas tras la lente, es fácil caer en la rutina: mismos sujetos, mismos objetivos, misma perspectiva. Un signo claro es cuando todas tus imágenes empiezan a tener el mismo aspecto. Comprar nuevo equipo ayuda, pero cambiar la forma de pensar al inicio del proceso creativo tiene un impacto mucho mayor.
La fotografía fue definida tempranamente como mera reproducción técnica (Baudelaire), un dogma que persiste. En talleres, al pedir una definición de "cámara", las respuestas suelen ser "dispositivo que registra una imagen" u "objeto que captura la luz". Los verbos registrar y capturar implican pasividad y ponen límites a la creatividad.
Una fotografía no es la suma de sus partes; su mensaje visual está sujeto a la interpretación del autor y del espectador. Una imagen de un águila en la niebla matutina trasciende la mera grabación de águila, niebla, sol y arbusto. La elección de exposición, composición y momento añade capas de significado únicas para cada observador.
Para evolucionar, debemos redefinir nuestras herramientas no como grabadores pasivos, sino como instrumentos de expresión activa.