Fotografiar a tu propio bebé es un maratón, no un sprint. Diez lecciones aprendidas en el primer mes:
Primera semana = «primeras veces» (baño, peso, abuelos). Documenta la rutina. Los posados llegan después, cuando hay rutina.
Manos, pies, orejas, boca. Modo macro o objetivo macro aísla la ternura del detalle.
Baño, post-comida, juego. Ojos abiertos, sonrisas espontáneas. Programa sesiones en esas ventanas.
DSLR en salón, compacta en dormitorio. Los momentos duran segundos.
Cambian día a día. Cientos de fotos la primera semana; no dejes huecos de 6 semanas.
Legritas, costras, leche, marcas. Suaviza en post (Lightroom, Photoshop, apps) para regalos; la realidad está bien para archivo familiar.
Oculta rojeces, unifica tono, acentúa textura «suave». Pastel (desaturación parcial) da look vintage dulce.
Flash al techo → luz suave, sin cegar, look natural. Sin flash rebotable: sube ISO, abre diafragma, o difusa con papel/tejido.
Ráfaga captura micro-momentos. Pero recuerda: vivir el momento > fotografiarlo. Equilibrio.