Aunque los compresores scroll modernos toleran mejor la migración de refrigerante, el calentador de cárter sigue siendo una póliza de seguro barata (15-40 €) frente a una avería cara (compresor nuevo 500-1.500 €). Dos escenarios donde su instalación o reactivación está más que justificada.
En zonas con > 2.000 h/año de refrigeración y humedad alta, el compresor cicla frecuentemente. Cada parada permite que el refrigerante gaseoso migre al cárter frío, disuelva el aceite y forme mezcla refrigerante-aceite. Al arrancar, la mezcla espuma y el compresor aspira líquido → golpeteo de válvulas, lavado de cojinetes, rotura de bielas. El calentador mantiene el cárter a 10-15 K por encima de la temperatura de saturación del refrigerante, impidiendo la condensación. Actívalo siempre que el equipo vaya a estar parado > 30 min (termostato satisfecho, noche, vacaciones).
Si el compresor ha tenido arranques ruidosos, disparos de térmica, o se ha cambiado ya una vez por fallo mecánico, el calentador es obligatorio. El coste de instalación (resistencia + cableado + termostato de cárter + 1 h mano de obra) se amortiza con evitar una sola avería. Pide a tu instalador que verifique que la placa de control alimenta el calentador cuando el compresor está OFF (muchas placas lo llevan desactivado de fábrica).
Si tienes conocimientos eléctricos y lees el esquema del fabricante, puedes hacerlo: banda resistiva + termostato bimetálico (cierra a 10-15 °C, abre a 30-40 °C) + cableado a bornes «CH» o «CCH» de la placa. Si no, contrata al técnico en la revisión anual; él lo deja cableado y configurado. La tranquilidad no tiene precio.