El soporte es la columna vertebral de tu aire acondicionado de ventana. Una instalación descuidada provoca vibraciones, ruidos, fugas y, en el peor de los casos, la caída del equipo. Sigue estos cinco pasos para un montaje seguro y duradero.
No escatimes en el soporte. Busca materiales resistentes a la corrosión (acero galvanizado, aluminio anodizado o inoxidable) y verifica que la capacidad de carga supera en al menos un 20 % el peso de tu unidad. Un soporte demasiado pequeño no aguanta; uno sobredimensionado sin ajustar deja holguras que acaban aflojando tornillos y dañando el marco.
El soporte solo no basta. Consigue un kit de montaje con tacos expansivos, tornillos de alta resistencia y arandelas de presión. Asegura cada punto de anclaje al máximo apriete posible; un tornillo flojo es el primer síntoma de un fallo inminente.
Si el equipo va a quedarse años en la misma ventana, suelda el soporte directamente a los perfiles metálicos del marco (previa protección anticorrosión). Elimina cualquier movimiento micro-vibracional que fatiga los materiales.
Con el soporte vacío, comprueba que está perfectamente nivelado en horizontal y con la inclinación trasera correcta (burbuja de nivel y calibre de 1/2 pulgada). Corrige cualquier desviación antes de subir el aire acondicionado; después es casi imposible.
Instala la unidad a una altura mínima de 1,8-2 metros desde el suelo exterior. Dificulta el acceso a ladrones y, de paso, mejora la distribución del aire frío (el aire denso baja de forma natural). Añade tornillos de seguridad o cerraduras en las extensiones laterales.
Un soporte bien instalado es invisible, silencioso y olvida que existe. Dedícale el tiempo que merece.