Los aires acondicionados convencionales de una sola etapa funcionan a toda potencia o se apagan, ciclando constantemente. Las unidades de dos etapas (two-stage) incorporan compresor y ventilador de varias velocidades, lo que aporta mayor eficiencia, confort y ahorro.
Operan al 67 % o al 100 % de capacidad según la demanda. Si la temperatura ambiente está cerca de la deseada, trabajan al 67 % manteniendo el clima sin arranques y paradas bruscas. Solo usan el 100 % cuando hay gran diferencia térmica. Al evitar el ciclo continuo de encendido/apagado, se reduce el pico de consumo al arrancar y se gana eficiencia energética.
Están más tiempo en marcha, pero mayormente a baja potencia, por lo que el consumo total es inferior. El flujo de aire constante evita cambios bruscos de temperatura.
En la etapa baja, el aire pasa más tiempo en contacto con el serpentín frío, extrayendo más humedad. El resultado: 50-70 % de humedad relativa frente al 80 % típico de equipos de una etapa.
Al operar mayormente a capacidad parcial, el gasto energético es un 60-75 % menor que en sistemas convencionales, aunque varía según el clima.