Las válvulas son dispositivos esenciales en cualquier sistema que transporte fluidos (líquidos, gases, vapor). Su función principal es regular, permitir o bloquear el flujo mediante un mecanismo móvil (obturador) que modifica el paso a través de un orificio o asiento.
Toda válvula posee un cuerpo que contiene una "puerta" o sello (obturador) que se abre, cierra o modula el paso. Según su diseño, pueden permitir paso total, nulo o parcial, ofreciendo así control de caudal, presión o dirección del fluido.
Uso principal: apertura/cierre total (on/off). Una cuña o compuerta se mueve perpendicular al flujo. No regulan caudal; solo abren o cierran completamente. Comunes en tuberías principales de agua, gas, petróleo.
Diseñadas para regulación precisa. Un tapón (disco) se mueve axialmente contra un asiento anular. Permiten control fino de caudal, pero generan mayor caída de presión. Usadas en sistemas de vapor, aceite, químicos.
Esfera perforada que gira 90°. Paso total alineado, cerrado perpendicular. Rápidas, estancas, duraderas. Ideales para corte rápido en gas, agua, aire comprimido.
Disco giratorio en eje central. Compactas, ligeras, económicas para diámetros grandes. Usadas en HVAC, tratamiento de agua, industria alimentaria.
Obturador cónico tipo aguja en asiento cónico. Control extremadamente preciso de caudales muy pequeños. Instrumentación, laboratorios, sistemas hidráulicos de precisión.
Existen válvulas de retención (evitan retroflujo), seguridad/alivio (liberan sobrepresión), diafragma (fluidos corrosivos/viscosos), y versiones actuadas neumática, hidráulica o eléctricamente para control remoto y automatización industrial (SCADA, PLC).
La selección correcta depende de: tipo de fluido, presión, temperatura, caudal requerido, frecuencia de operación, necesidad de regulación vs. corte, y normativa aplicable.