Un lavavajillas debe instalarse perfectamente nivelado. Si está ligeramente desequilibrado puede funcionar, pero muy descentrado causa problemas de rendimiento.
Si está muy desnivelado al instalar, puede no caber en el hueco (laterales verticales, poco margen). Un lado golpea y el aparato no entra.
En funcionamiento, el agua se acumula donde no debe (esquina frontal contra puerta). Presión continua debilita la junta → fugas al suelo.
Nivelado = drena totalmente. Desnivelado = agua residual estancada → mal olor al abrir puerta. Si nivel de agua alto, también fuga al abrir.
Empuje adelante/atrás el aparato: si balancea, no está nivelado.
Con ayuda, levante ligeramente (≤ 60 cm) mientras ajusta patas (alargan/acortan al girar).
Ponga nivel sobre la parte superior del lavavajillas para confirmar.