El vidrio templado se fabrica calentándolo a temperaturas extremas y enfriándolo rápido, lo que cambia su estructura molecular y lo hace mucho más resistente que el vidrio normal. Aunque sigue siendo frágil, soporta mejor los golpes y los cambios bruscos de temperatura.
Se usa en fuentes de horno, puertas de horno, jarras de cafetera y vajilla templada. Ojo: algunos vasos solo tienen el borde templado, no toda la pieza. La vajilla 100 % templada sí es apta.
El vidrio templado completo (platos, vasos, fuentes) puede lavarse en el lavavajillas sin riesgo. Su resistencia térmica y mecánica, junto con su modo de rotura seguro, lo hacen ideal para este uso.