Un usuario del objetivo Nikon 18-200mm f/3.5-5.6G ED-IF AF-S VR DX descubre, tras cuatro meses de uso, que la reducción de vibración nunca ha funcionado. La lente está montada en una Nikon D80, el interruptor VR está en «On», pero no hay estabilización perceptible. La comparación con el mismo objetivo en otra cámara confirma el fallo.
La respuesta de un experto aclara que el VR no sustituye un trípode para nitidez máxima. La estabilización suele aportar 1 o 2 pasos de luz, útil en apuros, pero insuficiente para «nitidez de afeitar». Para fotografía exigente (paisaje, arquitectura, larga exposición), invertir en un trípode robusto es la única garantía.
El VR es una ayuda, no una solución mágica. Si falla, un buen trípode te dará resultados superiores y consistentes.