Un propietario consulta sobre la conveniencia de cambiar los filtros de fibra de vidrio de su sistema Rheem de 2 toneladas por filtros Filtrete 3M, que prometen eliminar el 92 % del polvo. La vivienda, de 1350 ft² y seis habitaciones, tiene aislamiento R‑11 en paredes y 8 pulgadas de aislamiento soplado en el ático. Desde 2005 se usan filtros de fibra de vidrio «transparentes», pero las alergias al polvo y polen motivan el cambio.
Los filtros plisados (tipo acordeón) son más densos que los de fibra de vidrio, pero no deben restringir el flujo de aire si se reemplazan según el programa de mantenimiento recomendado. La velocidad de saturación depende de la infiltración de aire de la casa; a mayor infiltración, más rápido se obstruyen. Los filtros de fibra de vidrio, al ser «transparentes», dejan pasar polvo que los plisados capturan.
Un filtro limpio y adecuado no reduce la capacidad de enfriamiento. Si el filtro se obstruye, el flujo de aire disminuye y el sistema trabaja más, pudiendo reducir la eficiencia. La clave es el reemplazo oportuno.
Si las alergias son graves, vale la pena considerar un filtro de aire electrónico. Un caso real: una tía usó uno durante 18 años; al reemplazar la unidad interior, el serpentín parecía nuevo. Requieren lavado periódico, pero limpian el aire de forma excepcional.
Conclusión: Los Filtrete son una buena opción para mejorar la calidad del aire sin penalizar el rendimiento, siempre que se mantengan limpios. Para alergias muy severas, un filtro electrónico ofrece mejores resultados.