Un propietario en Syracuse, Nueva York, instaló dos hornos Bryant de gas natural de dos etapas y 60.000 BTU cada uno en una casa bifamiliar de 1929. A pesar de mejoras significativas —aislamiento de celulosa soplada en paredes, burletes en puertas y ventanas, y reemplazo de ventanas—, las facturas de gas mostraron un consumo casi idéntico al año anterior.
El sistema del primer piso utiliza un conducto redondo nuevo de 12 pulgadas (8 pies de largo) que conecta con una antigua cámara de vigueta "panned" de 31" x 12.5" x 10.5 pies. Esta configuración suma unos 37 pies cúbicos de volumen de aire de retorno, gran parte expuesta al sótano sin calefacción. El propietario midió 46 °F en esa cámara con el horno apagado, y el contratista afirma que la caída de temperatura es de solo 2 °F entre la rejilla y el horno.
Calentar 37 ft³ de aire de 46 °F a 120 °F requiere apenas 52 BTU —insignificante. Sin embargo, la caída de 2 °F durante el funcionamiento sí tiene impacto: con 750 CFM, la fórmula Q = CFM × 1.08 × ΔT arroja 1.620 BTU/hora adicionales mientras el horno funciona. Reducir esa caída a 1 °F ahorraría la mitad.
Reconfigurar el retorno para eliminar la cámara panned es viable y mejoraría la toma de aire cerca de una pared interior. Aunque el ahorro directo sea moderado, evita enfriamiento continuo del aire de retorno y posibles entradas de aire exterior. Verificar el sellado de envolvente y confirmar la eficiencia real de los hornos son pasos prioritarios.