La instalación de tuberías de gas por el exterior de la vivienda para conectar una caldera de combinación plantea serias preocupaciones de seguridad y cumplimiento normativo, especialmente en regiones con inviernos severos como Escocia, donde las temperaturas pueden descender a -15°C.
La tubería de acero debe tener algún tipo de recubrimiento protector para resistir la intemperie. Sin protección, la corrosión comprometerá la integridad de la tubería con el tiempo.
A temperaturas extremadamente bajas, la humedad presente en el gas natural puede congelarse y obstruir el flujo, dejando la caldera sin suministro cuando más se necesita.
La tubería debe instalarse en el interior de la vivienda, preferiblemente bajo el suelo, que es la práctica estándar y segura. Esto elimina los riesgos de:
En Escocia, como en la mayoría de países, las normativas de instalación de gas exigen que las tuberías estén protegidas de las inclemencias del tiempo y accesibles para inspección. Una instalación exterior de 50 pies sin protección no cumple con estándares básicos de seguridad.