Un propietario consulta si el funcionamiento ininterrumpido del ventilador de su caldera de gas puede disparar la factura de servicios públicos por encima de 500 dólares. La vivienda tiene 1.600 pies cuadrados y ventanas nuevas, pero el ventilador no se detiene aunque la caldera enciende y apaga correctamente.
El ventilador en sí no incrementa el consumo de gas, ya que solo mueve aire. Sin embargo, su operación constante ayuda a igualar la temperatura en la casa. Si el ventilador nunca se apaga, lo más probable es que la placa de control de la caldera esté defectuosa y deba reemplazarse, aunque esto depende del modelo.
Para reducir costes energéticos, lo más eficaz es mejorar el aislamiento y el sellado de la vivienda. La compañía suministradora suele ofrecer auditorías energéticas gratuitas que identifican las mejores medidas de ahorro.