Las patas flexibles del GorillaPod se agarran a casi cualquier cosa, abriendo ángulos imposibles para trípodes convencionales.
Enróscalo en el respaldo del asiento o en la barandilla; dispara en ráfaga sin molestar a los espectadores.
Envuelve las patas alrededor de una rama o fíjalas en una roca irregular; consigue encuadres bajos o elevados sin temblor.
Sujétalo a la barandilla y apunta al tráfico; juega con velocidades lentas para estelas de luz nocturnas.
Apóyalo directamente en el suelo, en el primer peldaño de una escalera de caracol, en el borde de un estanque… Perspectivas imposibles a mano alzada.
Fija el GorillaPod en una barandilla, rama o roca frente a cascadas, alas de mariposa, lluvia en charcos… Dispara en ráfaga: la estabilidad del mini-trípode congela el detalle.
Cornisas, tejados, bordes de acantilados… **Solo si es 100 % seguro**. El GorillaPod permite asomar la cámara donde tú no puedes llegar.