Ambos convierten luz en señal eléctrica, pero su arquitectura interna dicta rendimiento, coste y aplicaciones.
CMOS gana por goleada. Ideal para móviles, cámaras de seguridad, webcams, donde la batería es crítica. CCD drena batería rápido; se reserva a cámaras donde prima calidad sobre autonomía.
CCD: píxeles más grandes (sin circuitos per-pixel) → mayor captación de luz, menor ruido intrínseco, mayor rango dinámico, colores más saturados. CMOS: cada píxel pierde área fotosensible por sus transistores → más ruido, menor rango dinámico (históricamente). Hoy, CMOS de gran formato (Full Frame, APS-C) iguala o supera a CCD antiguos gracias a microlentes, BSI y procesamiento avanzado.
CCD responde mejor en poca luz nativa. CMOS compensa con ganancia analógica por píxel (fácil por su circuito integrado), pero amplifica también ruido. CCD requiere ganancia posterior (más costosa energéticamente).
CCD: nicho en vídeo broadcast (3CCD), astrofotografía, escáneres de alta gama. CMOS: ubícuo (móviles, réflex, mirrorless, webcams, auto). Economía de escala y avances (BSI, stacked, dual gain) han hecho a CMOS rey indiscutible.