En los últimos años, fotografiar niños se ha vuelto un tema sensible, pero la alegría de documentar la infancia de tus propios hijos no debería tener reparos. No hay fórmulas mágicas, pero estos consejos te ayudarán a conseguir recuerdos valiosos para toda la vida.
Foto de Pam Enlace.
Mi forma favorita: entorno totalmente natural donde el niño esté cómodo y contento. Así estará feliz y juguetón, facilitando la sesión. Equipo mínimo, aprovecha la luz disponible. Un objetivo rápido ayuda a congelar expresiones fugaces. Posiciónate bien y ten reflejos rápidos para atrapar esa sonrisa.
Foto de David_nt.
Los niños se distraen fácilmente y no entienden la sesión. Dales un punto focal: su juguete favorito, haz una cara graciosa, cuéntales un chiste. Ponte a su altura (cámara a nivel de sus ojos) para mejorar la interacción.
Foto de Swami corriente.
Un minuto ríen, al siguiente lloran. El fotógrafo debe fluir con sus cambios de humor. Tener a los padres cerca ayuda: consuelan al niño y crean interacciones naturales que puedes capturar. Si tú solo no logras la reacción, involucra a otra persona.
Foto de PhotograTree.
La alternativa es una sesión posada tipo retrato. Funciona si evitas que parezca forzado y mantienes al niño enganchado. Cuesta que sigan instrucciones; estate listo para cazar la sonrisa espontánea. Elige localización acorde: si buscas formal, no vayas al parque.
Foto de sara.musico.
Los niños suelen ser un placer (si tienes energía). Captura su esencia: si son burbujeantes, muestra esa energía; si son tímidos, respeta y retrata esa cualidad. Comparte las fotos con familia y amigos, y guárdalas para el futuro.
Foto de Jer Kunz.