Una pizza bien fotografiada despierta emociones. Pero el queso fundido y la grasa son enemigos de la imagen apetitosa. Te muestro mi flujo de trabajo para una pizzería local.
Full frame preferible (menos profundidad de campo, más resolución). Focal 85-135 mm (equivalente a retrato): perspectiva natural, sin distorsión gran angular. Yo usé 5D Mark II + 85 mm f/1.2.
Clave: reducir brillos especulares en queso/grasa. Luz suave = fuente grande y cerca. Octobox grande lateral + tarjeta de relleno blanca opuesta. Cartulina o foam board blanco valen como relleno barato. Luz lateral envuelve la escena, tarjeta asegura cobertura uniforme.
Composición cuidada: ingredientes frescos, corte visible, fondo neutro. Estilismo mínimo: deja que la pizza hable.
Gracias a la luz controlada, solo: recorte, nitidez, ligero dodge & burn con capas de curvas + máscaras (una para aclarar zonas, otra para oscurecer). Máscaras no precisas funcionan bien por la luz suave.
Pizza que invita a morder, no a limpiar grasa. La comida es el mejor tema para practicar iluminación y retoque... y te la comes después.