Osaka (18 millones) tiene metro codificado por colores y la línea JR Loop circular. Metro = sencillo; JR = útil para salir de la ciudad, pero andenes liantes. Taxis: carísimos. Camina: casi todo está a 5-10 min de una estación. Lleva el número de salida escrito; los mapas rotan el norte caprichosamente. Frase salvavidas: «[Lugar] wa doko desu ka?» (¿Dónde está…?). Si te pierdes del todo, busca un koban (puesto policial); son expertos guiando turistas.
Reconstrucción de hormigón, pero parque gratuito y vistas 360°. Sube al atardecer: luz dorada sobre el foso y la ciudad.
Calle-neón por excelencia: letrero Glico, cangrejo Kani Doraku, payaso Kuidaore. Noche = magia. Puente Ebisu = gente rara, cosplayers, vida. Canal: si ganan los Hanshin Tigers, aficionados se tiran al agua (épico).
Akihabara de Osaka: electrónica, anime, maid cafés, cosplay callejero. Paraíso fotográfico «weird Japan».
Túneles submarinos (luz baja → objetivo rápido, mano firme). Noria: dispara a través del cristal con parasol de goma para evitar reflejos.
Takoyaki, okonomiyaki, kushikatsu. Mercados (Kuromon) = color, vapor, manos trabajando. Pide permiso antes de retratar cocineros.
Parque Nishinomaru (junto al castillo), Sakuranomiya (5000 cerezos junto al río), zona noria (menos gente).
Una sonrisa y el gesto de la cámara abren más puertas que cualquier frase.
¿Rincón secreto en Osaka? Compártelo en comentarios. La ciudad tiene mil caras; entre todos las descubrimos.