Cargar el trípode entre localizaciones puede ser tedioso, pero los profesionales usan trucos que mantienen el equipo accesible sin fatiga. Aquí tienes los tres métodos más efectivos.
Apoya el trípode plegado sobre un hombro, con las patas hacia atrás y la columna vertical. Así tienes las manos libres y puedes montar en segundos al llegar al encuadre.
Sujeta el trípode por la columna central con una mano, inclinando la rótula hacia arriba para que la cámara (si va montada) no golpee obstáculos. Es ágil y discreto.
Introduce las patas del trípode bajo las correas frontales de la mochila, dejando la rótula apoyada en el hombro. El peso se reparte en la espalda y caminas sin usar las manos.
Consejo extra: Si la cámara va montada, usa una correa de seguridad para evitar caídas. Mantén siempre la rótula apuntando hacia arriba para proteger la óptica.