El sol cenital, enemigo del paisajista clásico, es el mejor aliado del infrarrojo. La luz IR (700-1200 nm) transforma follaje verde en blanco fantasmal y cielos azules en negros profundos, creando estética onírica. Dos vías: conversión interna (≈250 €, irreversible, cuerpo dedicado) o filtro atornillable Hoya R72 (30-70 €, denso como ND fuerte, requiere trípode y compose/enfoque sin él).
Sol directo, mediodía, verano. Nubes dispersas añaden textura al cielo oscuro. Funciona también en nublado (luz difusa IR). Paisajes con vegetación densa y agua dan mejores resultados; retratos IR revelan venas subcutáneas para efecto surrealista.
Capa Niveles → auto-contraste + curva en S. Capa Curvas → más agresiva si hace falta. Capa Mezclador de canales (monocromo) → ajusta R/G/B para controlar cómo cada color original se vuelve gris. Máscara de luminosidad para oscurecer cielo selectivamente. Viñeteo sutil (-15 a -25) centra la atención.