El éxito del retrato empieza en el encuadre. La mayoría de fotos familiares pecan de «síndrome del centro» con espacio muerto alrededor. Cuatro esquemas probados para variar y enriquecer cualquier sesión:
Incluye entorno que cuente algo del sujeto (trabajo, afición). Regla: sujeto en un tercio. Usa líneas, formas, marcos para guiar la mirada. Revisa bordes antes de disparar. Prueba ángulos bajos/altos (agáchate, súbete a una silla) para cambiar la relación sujeto-fondo.
Corte en cintura o pecho: acerca ojos y manos, los dos elementos más expresivos. Suele haber 50/50 sujeto-fondo. Fondo limpio + diafragma amplio. Cabeza descentrada (regla tercios). Brazos/manos guían hacia los ojos.
El clásico retratos corporativos. Llena el encuadre con la cara; ojos en tercio superior. No importa cortar arriba de la cabeza; recorte dinámico da fuerza. Teleobjetivo: comprime facciones (favorece), difumina fondo, distancia cómoda.
Solo la cara (o parte: ojos, boca). Transmite emoción/intimidad. Recorta sin fondo. Pelo enmarca rostro. Ojos: mirada penetrante o baja. Enfoque crítico: punto AF manual en el ojo.
Más sobre enfoque ocular: Cómo enfocar un retrato: ojos nítidos en 3 pasos.