En una mansión de Florida, Scott Kelby enfrentó luz solar directa entrando por ventanales: alta, dura, amarillenta, quemando luces en rostro y vestido de la modelo. La solución costó 6 $: una cortina de ducha blanca como difusor gigante.
El reto: ventana = softbox involuntario (pero malo)
- Luz direccional, alto contraste, temperatura cálida fea.
- Disparando a f/2.8 con 70-200 mm para comprimir fondo, pero luces incontrolables.
La solución «Hollywood»
- Cortina de ducha blanca (tipo liner, lisa) tachonada a la ventana con cinta de gaffa (no deja residuo, no daña pintura).
- La ventana se convierte en softbox enorme: luz suave, envolvente, neutra.
- Kelby: «Lleva siempre una en la bolsa; salva sesiones en hoteles, casas, exteriores».
Detalles de la sesión
- Cámara: Canon 1D X (o 5D III) en trípode Gitzo + placa Manfrotto + mesa Tether Tools → Lightroom en MacBook Pro.
- ISO baja, trípode = nitidez máxima.
- Asistentes: Brad Moore (gaffa + reflector), esposa Kalebra (dirección arte, poses, música).
Variaciones en el mismo set
Plano general (gran angular 16-35 mm)
Cámara baja, sofá girado hacia objetivo para profundidad. Ventilador de suelo: bajo = movimiento sutil en pelo; fuerte + asistentes agitando cortinas = dinamismo textil.
Música = actitud
Altavoz portátil + Pandora. «El modelo elige la canción; si le gusta, sale en la foto».
Conclusión práctica
Luz dura + difusor barato + control de ambiente (aire, música, atrezo) = retrato editorial sin estudio. La gaffa y la cortina de ducha pesan 200 g y cambian la calidad de luz más que un modificador de 300 €.