Para retratos atractivos buscamos luz suave (más favorecedora) y direccional (da volumen con luces y sombras). Una ventana grande actúa como un softbox natural. Evita sol directo: en el hemisferio norte, ventanas al norte; en el sur, al sur. Apaga luces artificiales para no mezclar temperaturas de color.
La posición fija de la ventana no limita la dirección de la luz: moviendo la cámara cambias cómo cae la luz sobre el sujeto. Seis enfoques:
Modelo junto a la ventana, girado ligeramente hacia ella; cámara paralela a la ventana. Un lado bien iluminado, caída suave a sombra en el otro. Clásico y favorecedor.
Mismo esquema, pero coloca reflector (blanco, cartulina, sábana) frente a la ventana para devolver luz al lado oscuro. Rellena cuencas de ojos y suaviza líneas.
Modelo frente a la ventana, cámara contra la ventana. Expón para el sujeto; el fondo se quema (high key). La cara queda en sombra: sube ISO (1600+) o usa reflector para iluminarla.
Modelo apoyado en el vidrio, ángulo recto. Busca fondo exterior oscuro para que el reflejo de su rostro sea visible. Retrato melancólico y gráfico.
Misma posición que el anterior, pero expón para la luz exterior. El sujeto se vuelve silueta; gíralo de perfil para definir la forma.
Modelo a tres cuartos de la ventana, gira la cabeza hacia ella, dispara desde el lado oscuro de la cara. Separa del fondo, estrecha el rostro, crea atmósfera sombría.