Al componer un retrato (o foto de animal), coloca al sujeto en el lado opuesto a donde dirige su mirada o gira la cabeza. Esto crea «espacio visual» (leading room) y guía la mirada del espectador de forma natural por la imagen.
El cerebro del observador sigue la dirección de los ojos del sujeto. Si el sujeto mira a la derecha y está en el lado derecho del encuadre, la mirada «choca» con el borde. Si está a la izquierda, la mirada recorre la imagen.
Colocar al sujeto mirando hacia el borde genera tensión, incomodidad, dramatismo. Útil para retratos psicológicos, narrativa de aislamiento o conflicto. La incomodidad controlada puede ser poderosa.
Incluso un ligero giro de cabeza se beneficia de esta regla. Observa la dirección de la nariz y los ojos, no solo la posición del cuerpo.