Cuando viajamos, es habitual querer capturar la vista desde la ventana del hotel, un museo o un restaurante. Sin embargo, los reflejos en el cristal suelen arruinar la toma. Si no puedes abrir la ventana, aquí tienes una técnica rápida y efectiva para minimizar esos molestos reflejos y conseguir imágenes limpias.
Lo fundamental es que el interior de la habitación esté lo más oscuro posible frente al exterior. Un error común es correr las cortinas dejando solo un hueco para el objetivo; pero la mayoría de cortinas tienen forros claros que rebotan la luz hacia el cristal, empeorando el problema.
La solución más efectiva es cubrir el objetivo con una prenda oscura —una camiseta negra, por ejemplo— presionándola suavemente contra el cristal. Esto crea un «túnel» de oscuridad que elimina los reflejos del interior.
Con estos trucos, tus fotos a través de ventanas parecerán tomadas al aire libre, sin rastro de la habitación detrás.