Los sensores BSI (Back-Side Illumination) invierten la estructura tradicional: el cableado y la electrónica quedan detrás del sustrato de silicio, dejando la superficie fotosensible completamente expuesta a la luz incidente. Esto aumenta la eficiencia de captación de luz, reduce el ruido y mejora el rango dinámico, especialmente en sensores pequeños.
En un sensor convencional (FSI), las capas de metal y óxido sobre los fotodiodos bloquean parte de la luz, sobre todo en ángulos oblicuos. En BSI, el silicio se adelgaza y se voltea; la luz llega directamente a la zona activa sin obstáculos.
Popularizados en smartphones, los sensores BSI ya equipan cámaras de sistema compacto (como la Samsung NX1) y algunas réflex de alta resolución.