La caja del espejo es la pieza central de toda DSLR: mantiene la alineación óptica precisa entre objetivo y sensor (distancia y paralelismo), aloja el mecanismo del espejo y debe resistir vibraciones. A medida que aumentan los megapíxeles, la estabilidad se vuelve crítica.
La mayoría de DSLR usan cajas de "plástico de ingeniería" moldeado por inyección: formas complejas en una sola pieza, menos ensamblaje, menor coste. Solo las gamas muy altas (Canon EOS-1D, Nikon D1-D4, y modelos de segundo nivel D200/D300/D700/D800) usaban magnesio fundido.
La D810, sucesora de la D800 (magnesio), adopta un polímero relleno de carbono. No es por ahorro: el cambio de utillaje requiere gran inversión en I+D. Dos razones técnicas:
El paso a polímero reforzado en la D810 responde a mejora de producto: mayor resistencia a impactos y mejor amortiguación, no a reducción de costes. Demuestra que "plástico" bien diseñado puede superar al metal en requisitos clave.