El condensador (arranque o marcha) da el «empujón» inicial al compresor y al ventilador. Cuando falla, los síntomas son claros y progresivos. Detectarlos a tiempo evita quedarte sin climatización en plena ola de calor.
El compresor zumba (intenta arrancar) pero no gira, o lo hace tras varios segundos. El ventilador exterior puede no salir o girar a cámara lenta. Es el clásico «tarareo» del motor monofásico sin par de arranque.
El equipo arranca, funciona un rato y se para por térmica del compresor (sobrecorriente por bajo par). O directamente no hace nada al dar la orden: ni compresor ni ventilador exterior, solo el interior. El condensador ya no suministra el desfase de fase necesario.
Zumbido grave constante, claqueteo metálico al intentar arrancar, o vibración excesiva de la unidad exterior. El motor lucha contra un campo magnético desequilibrado por el condensador agotado.
Apaga en el magnetotérmico. Abre la tapa eléctrica del compresor. Si el condensador está hinchado, gotea o los bornes corroídos, cámbialo ya. Si parece intacto, mide capacitancia (ver artículo anterior). Coste: 15-40 €. Tiempo: 15 min. Ahorro: compresor nuevo (500-1.200 €).
Regla de oro: Cambia condensador cada 5-7 años en mantenimiento preventivo, aunque parezca bueno. Es el componente que más falla y el más barato de reemplazar.