Una fuga de refrigerante merma la capacidad de enfriamiento, sube el consumo y acaba quemando el compresor por sobrecalentamiento. Rellenar gas sin sellar la fuga es tirar dinero y contaminar. El protocolo correcto tiene cuatro fases.
Usa detector de fugas de halógenos (sensor de diodo calentado o infrarrojo) calibrado para tu refrigerante (R-410A, R-32, R-22…). Pasa la sonda a 3-5 mm/s por uniones, válvulas, soldaduras, tubo capilar, evaporador y condensador. Marca el punto con rotulador. Confirmación con agua jabonosa (burbujas).
Conecta estación de recuperación a ambas válvulas de servicio. Extrae todo el gas a botella homologada. Pesaje = kg recuperados. Sin este paso, no puedes soldar ni abrir el circuito (seguridad y ley).
Regla de oro: «Find & fix, then charge». Nunca cargues sobre fuga. Un técnico F-Gas con detector, estación de recuperación, botellas, nitrógeno, soplete y báscula hace el trabajo en 2-4 h. Garantía y tranquilidad.