Que el equipo enfríe no significa que rinda lo que promete la etiqueta. Una prueba sencilla con termómetro y cronómetro revela si tu aparato cumple especificaciones o si fugas, suciedad o carga incorrecta lastran su capacidad.
Con cámara termográfica (o termómetro infrarrojo barato) recorre perímetro de ventanas, marcos, conductos de paso de tuberías y cajas de persiana. Puntos calientes = infiltraciones. Sella con burlete, espuma PU o masilla acrílica. Cada fuga sellada sube el COP real del equipo.
Tras sellar, repite el test en iguales condiciones (misma hora, misma carga solar). Si el tiempo de enfriamiento baja ≥ 15 % o el ΔT sube, la intervención fue efectiva. Si no, revisa filtros, baterías y carga de refrigerante con manómetros.
Límite realista: Un portátil de 9.000 BTU/h bien instalado enfría ~20 m² en clima templado. En ola de calor (35 °C exterior) su capacidad real cae un 20-30 %. Ajusta expectativas y dimensiona bien la próxima compra.