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Cómo medir el rendimiento real de un aire acondicionado portátil o de ventana

Que el equipo enfríe no significa que rinda lo que promete la etiqueta. Una prueba sencilla con termómetro y cronómetro revela si tu aparato cumple especificaciones o si fugas, suciedad o carga incorrecta lastran su capacidad.

Paso 1: Test de tiempo de enfriamiento

  1. Cierra puertas y ventanas de la estancia. Apaga fuentes de calor.
  2. Coloca un termómetro digital en el centro de la habitación, a 1,5 m de altura. Anota temperatura inicial (T₁).
  3. Enciende el aire acondicionado a máxima potencia y temperatura mínima. Inicia cronómetro.
  4. Cuando el compresor haga su primer ciclo de parada (o tras 30 min si no para), anota tiempo (t) y temperatura final (T₂).
  5. Calcula ΔT = T₁ - T₂. Compara con la curva teórica del fabricante para ese ΔT y volumen de sala.

Paso 2: Caza de fugas térmicas

Con cámara termográfica (o termómetro infrarrojo barato) recorre perímetro de ventanas, marcos, conductos de paso de tuberías y cajas de persiana. Puntos calientes = infiltraciones. Sella con burlete, espuma PU o masilla acrílica. Cada fuga sellada sube el COP real del equipo.

Paso 3: Repetir y comparar

Tras sellar, repite el test en iguales condiciones (misma hora, misma carga solar). Si el tiempo de enfriamiento baja ≥ 15 % o el ΔT sube, la intervención fue efectiva. Si no, revisa filtros, baterías y carga de refrigerante con manómetros.

Límite realista: Un portátil de 9.000 BTU/h bien instalado enfría ~20 m² en clima templado. En ola de calor (35 °C exterior) su capacidad real cae un 20-30 %. Ajusta expectativas y dimensiona bien la próxima compra.