Aprovechar la física del aire y el sol no solo reduce la factura eléctrica a cero en muchos días; crea espacios más saludables y resilientes. Estas son las cuatro palancas principales del diseño bioclimático.
Ubica la vivienda y sus aberturas alineadas con los vientos dominantes (estudia la rosa de los vientos local). Las brisas nocturnas, más frescas y densas, deben entrar por fachadas opuestas y recorrer toda la planta. En climas cálidos, abre ventanas al atardecer y ciérralas al amanecer para «atrapar» el fresco.
Un alero de 80-100 cm sobre ventanas altas bloquea el sol estival (ángulo > 60°) y deja entrar el invernal (ángulo < 30°). En fachadas acristaladas, combina con lamas fijas o móviles. Cada metro cuadrado de sombra evita ~800 W de ganancia solar.
Una casa con buena orientación, aleros calculados, ventilación cruzada nocturna y muros de inercia puede eliminar el 80-100 % de la demanda de refrigeración mecánica en zonas templadas y reducirla drásticamente en climas extremos. El primer aire acondicionado es el diseño.