La válvula de expansión (TXV/EEV) dosifica refrigerante al evaporador. Si falla, el ciclo se descontrola: o inunda el compresor (slugging) o deja de enfriar. Tres señales inequívocas delatan su mal estado.
La válvula no cierra al bajar la carga; sigue pasando líquido que se evapora a presión too baja → temperatura < 0 °C → hielo en batería y tubería gorda. El ventilador sopla aire, pero no enfría. Para el equipo, deja descongelar, revisa filtro y flujo de aire; si todo limpio, la TXV está atascada abierta.
El termostato pide frío, pero la temperatura no baja porque la válvula no regula bien el sobrecalentamiento. El compresor corre sin descanso, consumiendo el doble y acortando su vida. Verifica subenfriamiento y sobrecalentamiento con manómetros y sondas; valores fuera de rango (SH > 10 K o SC < 3 K) apuntan a TXV.
La aguja de la TXV vibra al pasar refrigerante a alta velocidad por orificio mal calibrado o asiento dañado. Suena como «tic-tic» rítmico cerca del evaporador. A veces se confunde con ruido de válvula de retención del compresor; aisla con destornillador-manguera (estetoscopio casero) para confirmar.
Sustituir TXV cuesta 80-180 € pieza + 1-2 h mano de obra + recuperación/carga de gas. Barato comparado con cambiar compresor por slugging repetido. No demores: una TXV mala degrada todo el sistema en días.